La Rioja Alta es mucho más que viñedos y bodegas. Entre las cumbres de la Sierra de la Demanda, los valles del Tirón, el Oja y el Ebro, y los bosques de hayas y robles que tapizan las laderas, se esconde una red de senderos que hará las delicias de cualquier amante de la naturaleza. Lo mejor: desde Casa Rural Río Tirón, en Tormantos, estás en el corazón de todo.
Hemos seleccionado 7 rutas de senderismo para todos los niveles —desde paseos familiares junto al río hasta la ascensión al techo de La Rioja— con toda la información práctica que necesitas para calzarte las botas y salir a explorar. Porque después de una jornada en la montaña, no hay nada como volver a casa, encender la chimenea del txoko y compartir las historias del día.
“Caminar es la forma más lenta de viajar y la más rápida de conectar con un lugar.”
1. Ruta del río Tirón: el sendero de casa
Empezamos, cómo no, por la ruta que sale literalmente desde la puerta de Casa Rural Río Tirón. El río que da nombre a nuestra casa serpentea entre Tormantos, Leiva y Herramelélluri formando un corredor verde de chopos, fresnos y alisos que es un auténtico refugio para la fauna local. Garzas, martín pescador, mirlos acuáticos y, si prestas atención, algún visón que sale a pescar al atardecer.
El camino sigue la ribera del Tirón por pistas agrícolas y senderos entre huertas. Es una ruta completamente llana, ideal para familias con niños, para pasear con el perro o para correr al amanecer. En verano, hay pozas donde refrescarse. En otoño, los chopos se tiñen de dorado y el paseo se convierte en una postal.
Puedes hacer el recorrido completo hasta Leiva y volver (ida y vuelta), o simplemente caminar río arriba el tiempo que quieras y desandar el camino. No hay pérdida: el río siempre te guía de vuelta.
2. Pico San Lorenzo (2.271 m): el techo de La Rioja
Para los más aventureros, la ascensión al Pico San Lorenzo es la gran ruta de referencia en La Rioja. Con sus 2.271 metros, es el punto más alto de la comunidad y una de las cumbres más emblemáticas del sistema Ibérico. Desde su cima, en los días claros, se divisa un panorama sobrecogedor: los Pirineos al norte, la meseta castellana al sur, los valles del Ebro y del Tirón a tus pies.
La ruta clásica parte de Ezcaray, uno de los pueblos más bonitos de La Rioja, y sube por el valle del río Oja atravesando bosques de hayas centenarias y praderas de alta montaña. Los últimos tramos son de pedregal y requieren buena forma física y calzado adecuado. No es una ruta para improvisar: lleva mapa, agua suficiente, ropa de abrigo (en la cumbre siempre hace frío) y avisa de tu recorrido.
La recompensa merece cada paso. Al coronar la cima y contemplar toda La Rioja a tus pies, entenderás por qué esta montaña tiene un significado especial para los riojanos. Si prefieres una versión más suave, la subida hasta el refugio de San Lorenzo (a unos 1.900 m) es una alternativa estupenda que recorta considerablemente la dificultad.
3. Ruta de los Sotos del Ebro: el paraíso de las aves
A orillas del Ebro, entre Haro y Briñas, se extiende uno de los ecosistemas ribereños mejor conservados de La Rioja: los Sotos del Ebro. Este bosque de ribera —chopos, sauces, olmos y fresnos— es un corredor natural para decenas de especies de aves que convierte cada paseo en una sesión de observación privilegiada.
La ruta es completamente llana y discurre por caminos bien señalizados entre el río y las viñas. Además de las aves —garzas reales, cormoranes, milanos, aguiluchos y, en invierno, miles de grullas que pernoctan en las graveras del Ebro—, cruzarás el histórico Puente de Briñas, de origen medieval, que ofrece una de las estampas más fotogénicas de toda la comarca.
Al terminar la ruta, Haro queda a un paso para completar la jornada con unos pinchos en la calle Herradura o, si te apetece, una visita a alguna de sus bodegas centenarias. La combinación de naturaleza y enoturismo es difícil de superar.
4. San Millán de la Cogolla: sendero entre monasterios UNESCO
Pocos senderos en España combinan naturaleza y cultura de forma tan extraordinaria como la ruta que conecta los monasterios de Suso y Yuso, en San Millán de la Cogolla. Ambos son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y están considerados la cuna del castellano: aquí se escribieron las primeras palabras en español, las famosas Glosas Emilianenses, en el siglo X.
El sendero sube desde el monasterio de Yuso (el grande, barroco, majestuoso) hasta el monasterio de Suso (el pequeño, visigótico, íntimo) a través de un bosque de encinas y robles. El desnivel es moderado pero constante, y las vistas del valle del Cárdenas desde Suso son espectaculares. Una vez arriba, merece la pena recorrer el monasterio de Suso con calma —su mezcla de arquitectura visigótica, mozárabe y románica es única.
Puedes ampliar la ruta siguiendo las sendas que se adentran en la Sierra de la Demanda desde Suso, con bosques de hayas y arroyos que invitan a seguir caminando. El pueblo de San Millán tiene buenos restaurantes donde reponer fuerzas después del paseo.
5. Desfiladero del río Oja: la garganta escondida
El río Oja —el que da nombre a La Rioja— ha esculpido durante milenios un desfiladero espectacular en la roca caliza al sur de Ezcaray. Es una de esas rutas que sorprende a quien no conoce la geología de esta zona: paredes verticales de piedra, pozas de agua cristalina y una vegetación que se aferra a los riscos creando un microclima fresco incluso en pleno verano.
El sendero sigue el cauce del Oja desde las afueras de Ezcaray remontando el río hacia su nacimiento. El terreno es variado —pistas forestales, tramos de sendero estrecho y alguna zona de roca donde hay que prestar atención al pisar— lo que hace la ruta entretenida y nunca monótona. A medida que subes, el valle se estrecha, el bosque se espesa y la sensación de estar adentrándote en un lugar salvaje crece.
Ezcaray, el pueblo de inicio, es una delicia en sí mismo: casonas de piedra, buena gastronomía (es tierra de caparrones) y un ambiente de montaña auténtico. Si visitas en invierno, la estación de esquí de Valdezcaray está a pocos kilómetros.
6. Ruta de las Ermitas: Anguciana, Cihuri y viñedos
Esta es la ruta perfecta para quien busca un paseo tranquilo, sin prisas, entre viñedos, campos de cereal y pequeñas ermitas rurales que salpican el paisaje de La Rioja Alta. El recorrido conecta los pueblos de Anguciana y Cihuri —ambos a pocos kilómetros de Haro— a través de caminos agrícolas que ofrecen vistas amplias del valle del Ebro y la Sierra de Cantabria al fondo.
A lo largo de la ruta encontrarás varias ermitas románicas y barrocas, pequeñas joyas de piedra que testimonian siglos de devoción rural. La ermita de la Virgen de Cihuri, rodeada de viñas centenarias, es un lugar de una paz extraordinaria. En primavera, los campos de amapolas entre las viñas crean estampas que parecen sacadas de un cuadro impresionista.
Es una ruta ideal para combinar con una tarde de enoturismo en Haro o para esos días en los que simplemente quieres caminar sin pensar en desniveles ni en dificultades técnicas. Lleva una cámara: los atardeceres sobre los viñedos desde estos caminos son de los mejores de La Rioja.
7. GR 99 — Sendero del Ebro: la gran travesía
El GR 99 es uno de los grandes senderos de largo recorrido de España: acompaña al río Ebro desde su nacimiento en Fontibre (Cantabria) hasta su desembocadura en el delta del Ebro (Tarragona), a lo largo de más de 1.280 kilómetros. Su paso por La Rioja Alta ofrece algunas de las etapas más bonitas y variadas de todo el recorrido.
La sección que recomendamos desde Casa Rural Río Tirón va de Haro a San Vicente de la Sonsierra (o al revés), un tramo que combina ribera, viñedos, pueblos medievales y vistas a la Sierra de Cantabria. El sendero pasa por Briñas, con su puente histórico, cruza los sotos de ribera que ya conoces de la ruta 3, y serpentea entre viñas hasta llegar a San Vicente, coronado por su castillo y su iglesia gótica.
Lo bueno del GR 99 es que puedes adaptar la distancia a tu gusto: caminar una etapa completa, hacer solo un tramo de ida y volver en coche, o incluso enlazar varias etapas si te animas a una travesía de varios días. La señalización con las marcas rojas y blancas es excelente en toda La Rioja.
Consejos prácticos para hacer senderismo en La Rioja Alta
Equipamiento básico
No necesitas ser un montañero experto para disfrutar de estas rutas, pero sí conviene ir preparado:
- Calzado: Botas de treki o zapatillas de trail para las rutas de montaña (San Lorenzo, desfiladero del Oja). Para las rutas llanas, unas zapatillas deportivas cómodas bastan.
- Agua: Mínimo 1,5 litros por persona. En la ruta de San Lorenzo, lleva 2 litros. No hay fuentes fiables en muchos tramos.
- Protección solar: La meseta riojana tiene sol fuerte incluso en primavera. Gorra, gafas y crema solar son imprescindibles.
- Ropa por capas: En montaña, la temperatura puede cambiar drásticamente. Una capa cortavientos ligera siempre en la mochila.
- Mapa o GPS: Descarga los tracks en Wikiloc o aplicaciones similares antes de salir. La cobertura móvil es irregular en zonas de sierra.
¿Cuál es la mejor época?
Cada estación tiene su encanto, pero si tuvieras que elegir:
- Primavera (abril–junio): Temperatura perfecta, campos en flor, los ríos llevan buen caudal. La mejor época en general.
- Otoño (septiembre–noviembre): Los viñedos se tiñen de rojo y dorado, los hayedos explotan en color y la temperatura es suave. Coincide con la vendimia.
- Verano (julio–agosto): Calor intenso en las rutas llanas. Mejor madruga y elige las rutas de montaña o con sombra (río Tirón, desfiladero del Oja).
- Invierno (diciembre–marzo): Los días son cortos pero la sierra nevada es preciosa. Ideal para las rutas bajas. San Lorenzo solo con experiencia y material de nieve.
Después de la ruta: la recompensa
Una de las ventajas de alojarte en Casa Rural Río Tirón es que después de caminar vuelves a una casa de verdad, no a una habitación de hotel. El txoko con chimenea es el lugar perfecto para descansar los músculos, preparar algo en la barbacoa y abrir una botella de Rioja —que habrás comprado en alguna bodega de Haro— mientras repasáis las fotos del día. Con 6 habitaciones y espacio para hasta 14 personas, es la base ideal para un grupo de amigos senderistas.
“Después de subir al San Lorenzo en septiembre, bajamos a Ezcaray, compramos queso y vino, y cenamos en el txoko con la chimenea encendida. Uno de esos días que no se olvidan.”